Personas con Trastornos de la Personalidad: Controladores, Abusadores, Manipuladores y Personas que Usan a Otras en sus Relaciones, Page 1

Traducción al español de “Understanding Personality Disorders in Relationships”.

¿Quiénes son estas personas?

¿Quiénes son estas personas? En las relaciones románticas, son aquellas parejas controladoras, abusadoras, manipuladoras quiénes no sólo pueden arruinar la relación, sino también nuestra autoestima, nuestras finanzas y nuestra reputación. Como padres, suelen ser quienes añaden la letra “D” a una Familia Disfuncional y ser la clase de padres que abusan, descuidan, ignoran, o dañan psicológicamente a sus hijos. Como amigos, pueden ser personas irresponsables, egoístas, no fiables, deshonestas, y con frecuencia, pueden crearle problemas importantes en su vida. Como vecinos, son aquellas personas que difunden rumores, rompen la armonía del vecindario y roban nuestra cortadora de césped. Como integrantes de una familia, son quienes se ocupan de ser siempre el centro de atención y mantener a toda la familia alborotada, o también, puede ser el hermano de 45 años de edad que nunca trabajó y continúa dependiendo económicamente de la familia. También pueden ser los hermanos o hermanas que intimidan y abusan verbalmente de los demás con su mal carácter y sus berrinches. En el caso de los compañeros de trabajo, pueden ser seres manipuladores, sin ética, deshonestos, o estar siempre dispuestos a dañar la imagen de los otros compañeros de trabajo con tal de alcanzar sus metas laborales. En la calle suelen ser delincuentes, embaucadores, estafadores y personas que usan a otras con el propósito de dañarlas y para luego desaparecer rápidamente de la escena y evitar ser detectados.

Después de más de tres décadas de experiencia tratando a las víctimas, me ha quedado claro que la mayoría de las víctimas emocionales que he observado en la práctica clínica son, de hecho, víctimas de un individuo que padece un “Trastorno de la Personalidad”. Las personas con “Trastornos de la Personalidad” han estado presentes por muchos años. Durante varios siglos, los profesionales que trabajaron con todo tipo de personas reconocieron que algunos individuos claramente pensaban y actuaban de un modo diferente – es decir, en ausencia de sentimientos, actitudes, conductas e interacciones “normales”. En 1835, el Dr. Pritchard sugirió el término “insania moral” para reflejar el hecho de que, dichos individuos, si bien no eran considerados enfermos mentales según los estándares del momento, de todos modos presentaban importantes diferencias en sus conductas, su actitud, su ética, su moral, sus expresiones emocionales y el modo en que reaccionaban ante determinadas situaciones. A pesar de sus diferencias significativas (comparados con otras personas dentro de su cultura), el individuo mostraba poca angustia emocional o social.

Las personas que sufren trastornos de la personalidad son personas que tienen extensos antecedentes de problemas de personalidad, problemas de conducta, dificultades emocionales y de relación. Se dice que este grupo de personas tiene un “Trastorno de la Personalidad” – es decir, un patrón perdurable de experiencias internas (estado de ánimo, actitud, creencias, valores, etc.) y de conducta (agresividad, inestabilidad, etc.), que es significativamente diferente de los patrones de otras personas que forman parte de su familia o cultura. Estos patrones disfuncionales son inflexibles e interfieren en casi todos los aspectos de la vida de esa persona. Estos patrones crean importantes problemas en su funcionamiento personal y emocional y, con frecuencia, suelen ser tan severos que llevan a un profundo malestar o a una importante limitación o deficiencia en todas las áreas de sus vidas. (Fuente: Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Cuarta Edición)

Los trastornos de la personalidad se dividen en tres grupos de “categorías”.

  • Categoría A: las personas que padecen estos trastornos de la personalidad son individuos que tienen conductas atípicas y excéntricas. Las personalidades paranoicas, esquizoides y esquizotípicas están comprendidas dentro de esta categoría.
  • Categoría B: se trata de las personalidades que son altamente dramáticas, tanto en lo emocional como en lo conductual. Las personalidades antisociales, limítrofes o de trastorno límite de la personalidad (personalidad “borderline”), narcisistas e histriónicas pertenecen a este grupo.
  • Categoría C: son las personalidades que se caracterizan por ser ansiosas y miedosas. Las personalidades por evitación, dependientes y obsesivo-compulsivas caen dentro de esta categoría.

Los destructores de relaciones – Categoría B

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Al tener en cuenta aquellas personas que generan mayor daño en las relaciones sociales y personales, podemos encontrar a los abusadores, manipuladores, “jugadores”, controladores, y perdedores, dentro de la Categoría B. Por esta razón, este artículo se centrará en las conductas asociadas con los trastornos de la personalidad comprendidos en la Categoría B.

En la población general, el mayor número de trastornos de la personalidad cae dentro del grupo de la Categoría B. Las cuatro personalidades con “Trastornos de la Personalidad” que comprenden la Categoría B son:

La personalidad antisocial
Comprende un patrón dominante que ignora los derechos de los demás y las reglas de la sociedad. La personalidad antisocial abarca desde personas que son crónicamente irresponsables, que no brindan apoyo o son embaucadoras o estafadoras, hasta aquellas que tienen una total falta de consideración por los derechos de otras personas y comenten delitos, sin cargo de conciencia alguno, tales como aquellos delitos que involucran la muerte de las víctimas. En la práctica clínica, los individuos con una personalidad antisocial presentan un egoísmo casi absoluto y normalmente, exhiben un patrón de problemas de índole legal, mentiras y engaños, abusos físicos e intimidación, sin importarles la seguridad de los demás, sin interesarse por cumplir con los estándares normales de trabajo, apoyo o crianza, y sin mostrar remordimiento alguno.
La personalidad limítrofe o trastorno límite de la personalidad
Presenta un patrón dominante de estados de ánimo, auto-percepción y relaciones intensas e inestables. El control de los impulsos es altamente deficiente. Las características más comunes incluyen el pánico, el miedo al abandono, las relaciones sociales inestables, una imagen personal inestable, las conductas impulsivas o de daño personal, tales como la promiscuidad, el abuso de sustancias tóxicas y el consumo de alcohol, las ideas y los intentos recurrentes de suicidio, las lesiones auto-inflingidas y la auto-mutilación, los sentimientos crónicos de vacío emocional, la ira inadecuada e intensa y una paranoia transitoria.
La personalidad histriónica
Tiene un patrón dominante que comprende una demostración emocional excesiva y una necesidad de atención importante. Los individuos con este tipo de personalidad son excesivamente dramáticos y con frecuencia, son percibidos por el público como el tipo de persona que se conoce como la “reina de los dramas”. A menudo son sexualmente seductores y muy manipuladores en sus relaciones.
La personalidad narcisista
Presenta una marcada preocupación por la admiración, la concesión de derechos y el egocentrismo. Las personas que tienen este tipo de personalidad exageran sus logros o talentos, tienen un sentido de “tener derecho”, carecen de empatía, interés o preocupación por los demás, les preocupan la envidia y los celos y tienen una actitud arrogante. Su sentido de “tener derecho” y su exagerada autoestima no guardan relación con la realidad de sus logros o sus talentos. Estas personas sienten que tienen derecho a recibir un tipo de atención especial, ciertos privilegios y ciertas consideraciones en los entornos sociales. Este sentido de “tener derecho” también produce la sensación de que tienen derecho a castigar a aquellos quienes no les muestran el respeto, la admiración o la atención que ellos exigen.

Al encontrar víctimas de abuso físico y emocional, encontramos que las personas que padecen un trastorno de la personalidad ya estaban presentes en sus vidas, como una madre, un padre, un hermano, un cónyuge, una pareja o un familiar. La mayoría de los pacientes con dificultades relacionadas con su niñez encuentran que alguno de sus padres padecía un trastorno de la personalidad. En muchos casos, estas personas se han encontrado a sí mismas involucradas en una relación romántica, o en un matrimonio, con una persona que padece un trastorno de la personalidad. Otras personas descubrieron que estaban trabajando con compañeros de trabajo que padecían un trastorno de la personalidad, o también, un supervisor o un subalterno. Un grupo menor encontró que eran víctimas de las conductas severas de una persona con un trastorno de la personalidad, por lo que fueron víctimas de asaltos, robos, traumas o manipulaciones.

Los trastornos de la personalidad están presentes entre el 10 y el 15 por ciento de la población adulta, siendo la Categoría B la que comprende, aproximadamente, el 9 por ciento de los casos, basado en datos de investigación. Con un porcentaje tan alto, es importante aprender a identificar a estas personas cuando se presentan en nuestras vidas. No lograr identificarlas puede representar un riesgo importante. Aunque la mayoría de nuestros contactos con una persona que padece un trastorno de la personalidad sean breves, cuanto más participen en nuestras vidas, más alto será el riesgo de sufrir un daño emocional, social y otros tipos de daños. Por esta razón, es útil identificar algunas de las características de las personas que presentan un trastorno de la personalidad.

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