Control de la Memoria Emocional: Control Positivo Sobre Su Memoria, Page 2

Traducción al español de “Emotional Memory Management: Positive Control Over Your Memory”.

Cómo Nos Afectan los Archivos

Un archivo de la Memoria Emocional es, en realidad, una actividad o una función neurológica o cerebral. El cerebro crea, organiza, clasifica y controla sus archivos. Recuerde que el archivo contiene dos partes, la información y las emociones. Después de años de investigación neuro-psicológica, hemos podido definir las siguientes reglas, con respecto al control de estos archivos. Cada una de estas reglas será explicada en detalle a continuación:

Regla: El cerebro funciona mediante sustancias químicas.

Estas sustancias químicas producen respuestas emocionales en el cerebro y en el cuerpo. Al igual que la combinación de ciertos ingredientes como la harina, el azúcar, la mantequilla y otros alimentos que pueden combinarse para producir un pastel de chocolate, las sustancias químicas del cerebro se combinan y producen ciertos estados de ánimo, reacciones y sentimientos.

Del mismo modo que un automóvil contiene diversos líquidos (líquido de frenos, líquido para limpiar el parabrisas, aceite de transmisión, anticongelantes, etc.), el cerebro opera con sustancias químicas conocidas como “neurotransmisores“. Si bien este término es demasiado técnico para este artículo, se sabe que estas sustancias químicas del cerebro llamadas “neurotransmisores” producen diversos efectos emocionales. Al igual que el aceite de su automóvil, los neurotransmisores tienen un “nivel normal” en el cerebro y este nivel puede encontrarse “alto” o “bajo”, dependiendo de ciertas situaciones. Algunos neurotransmisores típicos son los siguientes:

Serotonina:
Quizás sea el neurotransmisor más activamente estudiado en este momento. Se sabe que la serotonina está relacionada con la depresión, los dolores de cabeza, los trastornos del sueño y muchos problemas de salud mental. Cuando hay un nivel bajo de serotonina en el cerebro, se producen problemas de salud mental como la depresión y otros. También se asocia un bajo nivel de serotonina con la bulimia, un trastorno de alimentación severo, cuando el cuerpo necesita desesperadamente consumir dulces y carbohidratos en un esfuerzo por elevar los niveles de serotonina. Los antidepresivos como el Prozac y el Zoloft, funcionan aumentando la serotonina del cerebro. Cuando nuestro nivel de serotonina vuelve a la normalidad, nuestra depresión desaparece.
Dopamina:
Los niveles anormalmente altos de este neurotransmisor en el cerebro producen paranoia, estados de excitación, alucinaciones y pensamientos desordenados (esquizofrenia). Los niveles anormalmente bajos producen trastornos motores o de movimiento como la enfermedad de Parkinson.
Noradrenalina (norepinefrina):
Se relaciona con la ansiedad y la depresión. Altos niveles de este neurotransmisor en el cerebro producen fuertes manifestaciones de ansiedad física como los temblores, el nerviosismo, las sensaciones de asfixia, la sequedad de la boca, las palpitaciones, los mareos, las descargas de fluidos, la necesidad de orinar frecuentemente y los problemas de concentración. Un “ataque de pánico” es, de hecho, una descarga repentina de noradrenalina (norepinefrina) en el cerebro.
Endorfinas:
Son sustancias producidas por el cuerpo que eliminan el dolor o producen una sensación de placer o bienestar. En las personas que corren maratones, estas sustancias son las responsables del estado de “excitación del corredor”. Además, cuando se producen durante el embarazo, un incremento repentino cerca de la fecha de parto genera esa necesidad de reacomodar los muebles, ir a baliar o limpiar la casa.

Los niveles de estas sustancias químicas o de estos neurotransmisores del cerebro crean nuestro estado de ánimo. Un nivel crónico de serotonina, como cuando experimentamos un estrés severo y prolongado, produce una fuerte depresión. Un nivel bajo de serotonina produce síntomas como:

  • Ataques de llanto frecuentes
  • Pérdida de la concentración y la atención
  • Despertarse muy temprano por la mañana (cerca de las 4:00 AM)
  • Pérdida de la energía física.
  • Incremento de la velocidad de pensamiento o del funcionamiento de la mente, recordando malos recuerdos.
  • Ideas tontas acerca de la muerte, fallecer uno mismo, sentir culpa, etc.
  • Pérdida del apetito sexual.

Los archivos de la Memoria Emocional contienen instrucciones para que el cerebro use estos neurotransmisores y produzca los estados de ánimo de esos archivos. Cabe destacar que todos los medicamentos ansiolíticos, antidepresivos y antisicóticos se centran en cambiar los niveles de estas sustancias químicas del cerebro.

Regla: Los pensamientos cambian la composición química del cerebro.

Esto suena demasiado simple, pero es así, y nuestros pensamientos modifican nuestros neurotransmisores periódicamente. Si un hombre entra en una sala con un arma de fuego, nosotros pensaremos: “peligro”, y el cerebro liberará noradrenalina (norepinefrina). Nos pondremos tensos, alertas, las palmas de nuestras manos comenzarán a sudar y nuestro corazón comenzará a latir más rápidamente. Si luego muerde un trozo del revólver, diciéndonos que en realidad, el arma era de chocolate, el cerebro rápidamente cambia de opinión y nos relajamos y nos reímos – vaya con las bromas que nos hace.

¡Sentimos lo que pensamos! Pensar positivamente funciona. Como lo sugiere el ejemplo anterior, lo que pensamos acerca de una situación es realmente lo que genera nuestro estado de ánimo. Si no nos dieron una promoción en nuestro empleo, podremos pensar que nunca vamos a destacarnos en nuestro trabajo (bajando los niveles de serotonina y deprimiéndonos) o podemos suponer que quizás nos estén reservando para otra promoción o un traslado laboral (lo que generará un estado de ánimo mejor).

Regla: El cerebro recupera archivos constantemente, cada segundo, para nuestra referencia. Analiza y supervisa nuestro entorno constantemente.

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Habrán oído que algunas personas comparan el cerebro humano con una computadora. Y al igual que las computadoras, el cerebro humano tiene una enorme base de datos que contienen billones de archivos (recuerdos) para nuestra referencia. A medida que usted lee este documento, su cerebro recupera definiciones de palabras o frases. A medida que nos encontramos con distintas personas durante nuestras actividades diarias, el cerebro recupera los archivos sobre esas personas para que recordemos sus nombres y otra información pertinente. Notarán que con respecto a las personas que no hemos visto durante algún tiempo, el cerebro reconocerá primero su rostro (una habilidad ubicada en el lado derecho del cerebro), pero, normalmente, tardará unos segundos en ubicar el nombre de esa persona (función ubicada en el lado izquierdo del cerebro). Como el lado izquierdo del cerebro contiene las habilidades del lenguaje y del habla, está más atiborrado de datos y su procesamiento es un poco más lento.

Si viajamos a otra ciudad, el cerebro traerá a nuestra mente el mapa y los edificios principales. Además, si viajamos a esa ciudad con frecuencia, por ejemplo, a Cincinnati en Ohio, iremos recuperando los archivos de ese lugar mientras vamos viajando. Relájense y observen cómo el cerebro “recupera los archivos” de un determinado lugar cuando viajamos hacia él. “Mamá, ¿recuerdas ese baño de la estación de servicio del año pasado? – ¡Qué feo era!” o “Éste es el lugar dónde se nos rompió el automóvil hace algunos años, cuando volvíamos de la playa.” Si el cerebro reconoce algo (un camino, un edifico, un letrero, etc.) – recupera ese archivo. Es así de simple.

Siempre alerta y listo para recuperar un archivo, el cerebro tiene incorporadas conductas de protección. Las personas tímidas e introvertidas (que son retraídas y no se sienten cómodas socialmente) les cuentan a los terapeutas que cuando entran en un restaurante, las demás personas les observan, creándoles ansiedad. Es verdad. Cuando algo entra en nuestro rango de análisis u observación, casi como dentro del espectro de un radar, el cerebro lo observa. Una persona que ingresa en un lugar es “observada” por casi todos los presentes, pero esa observación puede durar unos dos segundos. El cerebro observa 1) para ver si cuenta con algún archivo o referencia, y 2) por protección. Si la persona que acaba de ingresar es “rara”, por ejemplo, si lleva un arma consigo o si está desnuda – el cerebro iniciará un análisis más completo y reaccionará conforme a lo que analiza (mirando fijamente por más tiempo, sintiendo miedo, o preguntándose “¿Te conozco?”).

Las personas que tienen características físicas inusuales nos cuentan acerca de las diferentes “reacciones” que tienen los demás cuando ellas entran en una tienda de comestibles. Asimismo, quizás otras personas se vistan de un modo particular por esa misma razón. Algunas personas disfrutan llamar la atención constantemente y disfrutan de las reacciones que causan por usar un alfiler de seguridad en su nariz o porque han teñido su cabello de amarillo fuerte.

En resumen, su cerebro siempre está analizando y buscando archivos o referencias. Estas referencias están diseñadas para ayudarle, como cuando recordamos a un viejo amigo, o la ubicación de una tienda en un paseo de compras, o para recordar detalles o datos que necesitamos recordar. Éste es un procedimiento automático, un reflejo y un instinto. Para corregir o cancelar este procedimiento natural o normal necesitamos un control manual. A modo de ejemplo: se dice que un restaurante “sofisticado”, los comensales tienen “clase” y cuando un camarero tira una pila de platos – ¡Nadie mira!

Bien, ésa es una manera de corregir la respuesta natural del cerebro.

Recuperar estos archivos automáticamente es maravilloso – a menos que contengan recuerdos emocionales desagradables. Aquí es dónde entra en juego otra regla importante.

Regla: La parte emocional de la memoria comienza a funcionar unos 90 o 120 segundos después que un archivo ha sido recuperado o activado.

En situaciones de problemas de salud mental, quizás ésta sea la regla neurológica más importante. Una vez que recuperamos un archivo, el componente emocional comienza a funcionar unos 90 segundos después. Nuestro estado de ánimo comienza a cambiar, regresándonos al estado emocional que estaba presente en el momento en que se construyó ese archivo. Como ejemplo, recuerde cuando alguien mencionó recientemente la muerte de un ser querido. Quizás los dos primeros minutos de la conversación se desarrollen sin problemas – luego las personas comienzan a sentirse tristes. Cuanto más tiempo esté activo o abierto ese archivo (se hable del tema), más componentes emocionales saldrán a la superficie, hasta el punto en que nos quiebren emocionalmente. Si el archivo permanece activo, las emociones exactas que sentimos en el momento del funeral y de la muerte de esa persona, reaparecerán – nos hablarán de la pérdida, del amor, de la culpa o de cualquier otro sentimiento que esté en ese archivo.

A modo de otro ejemplo, pregúntele a un pescador acerca del pez más grande que haya atrapado. Cuando el pescador recupere ese archivo, le proporcionará unos dos minutos de datos: cuándo y dónde. Una vez que su memoria reviva esa pesca, los ojos del pescador se abrirán más y su nivel de energía aumentará, es posible que hasta arqueen su espalda para mostrar cuán grande y fuerte era el pez, y toda su actitud y su postura se acomodarán como si simularan que están trayendo el pez en la línea. De nuevo, después de los primeros dos o tres minutos, el componente emocional comienza a actuar en la química de nuestro cerebro, cambiando así nuestro estado de ánimo y nuestros sentimientos o emociones por aquellos que experimentamos en ese momento.

Socialmente, imagine que tiene un “archivo negativo” acerca de una persona de su comunidad. Usted está compenetrado en sus cosas y haciendo compras en el supermercado “Kroger’s”. Da vuelta la esquina y se encuentra frente a frente con el Sr. X. Lo que ocurre a continuación es lo siguiente: su cerebro inmediatamente recupera el archivo correspondiente a esa persona, al principio usted se siente un poco confundido y, de a poco, comienzan a aflorar sus emociones de ira, temor, o cualquier emoción contenida en ese archivo. Aunque usted no haya visto a esa persona en diez años, ese archivo de su Memoria Emocional (EM) aún está activo y bien despierto en su cerebro. Esto explica cómo muchas personas pueden decir que, el simple hecho de ver a un enemigo o a una persona que no les agrada, puede arruinar su día entero. Si ese archivo no es controlado adecuadamente, el estado de ánimo negativo permanecerá por el resto del día.

El objetivo del control de los archivos es evitar que salgan a la superficie las emociones de los siguientes 90 segundos. Todos tenemos algunos archivos desagradables, pero la mayoría de las personas tratan de controlarlos evitando así que la parte emocional les afecte. Las personas logran estos “guardando” el archivo emocional dentro del límite de los dos minutos siguientes.

Regla: El cerebro sólo permite que abramos un solo archivo por vez.

La manera en que funciona el cerebro con respecto a esto es fácil de comprender. La televisión, la videograbadora o el reproductor de música funcionan de un modo similar, sólo permiten operar un solo canal, programa, o cinta, por vez. El cerebro funciona de la misma manera.

Conforme usted lee este documento, su cerebro se centra en la información que contiene el artículo. Afortunadamente, el cerebro se enfocará en cualquier cosa que elijamos o abrirá cualquier archivo o “cinta de casete” que elijamos. Si de pronto, usted decide dejar de leer este documento y mirar televisión, su cerebro seguirá esa nueva idea totalmente.

Además, su cerebro puede cambiar los archivos a la velocidad de la luz. A modo de ejemplo, permítale a su cerebro cambiar archivos mientras lee las siguientes oraciones:

  1. ¿Cuáles fueron sus mejores vacaciones?
  2. ¿Quién es su familiar favorito?
  3. Piense en la última persona que falleció en su familia.

Mientras lee esos enunciados, su cerebro inmediatamente recupera los archivos que le brindarán información al respecto. Las primeras dos preguntas son más bien rutinarias, y aun cuando se permita que los archivos permanezcan abiertos, es posible que no le causen mucha conmoción emocional o angustia. No obstante, ¿qué sucede con el tercer enunciado? Si le permitimos permanecer abierto, podemos comenzar a pensar en la abuela que falleció, o los padres o los amigos que ya no están. Ese archivo, después del límite de los dos minutos, nos hará sentir tristes, solitarios y recreará todos los sentimientos asociados con el dolor del duelo. Lo más importante es que al cerebro no le importa si usted está pensando acerca de un familiar que falleció o acerca de su canción favorita.

Regla: Al cerebro no le importa qué archivo está activo.

Al igual que el cuerpo, el cerebro funciona muchas veces en “piloto o modo automático”. Nuestra respiración funciona de la misma manera. Podemos tomar el control de nuestra respiración e inhalar, exhalar, inhalar, y así sucesivamente. Pero también podemos ignorar nuestra respiración y el cerebro cambiará a modo automático y seguiremos respirando de todos modos.

El cerebro funciona de esa misma manera. Recuperará los archivos a medida que va transcurriendo nuestro día. Conforme nos encontramos con nuestros compañeros de trabajo, nuestros amigos o nuestros vecinos, recuperará sus archivos automáticamente – Así es cómo recordamos sus nombres y la información acerca de ellos. El cerebro hace esto automáticamente. No obstante, es importante recordar que al cerebro realmente no le importa qué archivo esté activo. Pero, el hecho de que el cerebro opera en “modo automático”, sí es importante para nosotros.

Cuando el cerebro funciona en automático, los archivos que abre se ven afectados, en mayor parte, por nuestro estado de ánimo. Por ejemplo, si usted está muy deprimido y deja a su cerebro en “piloto automático”, éste no abrirá otra cosa que archivos desagradables, malos o “basura”. Cuando estamos deprimidos, debido a los componentes químicos del cerebro que están en juego, nuestro cerebro automáticamente recuperará los archivos negativos que nos atormentarán. Nuestro cerebro abrirá cada uno de los archivos desagradables asociados con ese estado de ánimo que encuentre, incluso algunos archivos de nuestra niñez. Mientras que el cerebro deprimido funcione en automático, continuará haciéndonos sentir mal, abriendo archivos que contengan sentimientos de culpa, depresión y un estado de ánimo negativo. Reproducirá una serie de nuestros “peores temas”.

Recuerde que podemos cambiar esos archivos voluntariamente. Como al cerebro realmente no le importa qué archivo está activo, un estado emocional de depresión puede cambiarse simplemente pasando del estado automático del cerebro al estado manual, tomando más control sobre nuestros pensamientos. Esto es especialmente útil cuando se recupera accidentalmente un archivo desagradable. Analizaremos este tema más adelante en este documento.

Regla: Al igual que sucede con los archivos, el cerebro sólo permite que una sola emoción o un solo sentimiento estén activos al mismo tiempo.

De nuevo, ésta es una regla muy simple si pensamos en ella. En cualquier segundo, el cerebro permitirá que aflore solamente un sentimiento o una emoción. No podemos sentirnos felices y tristes al mismo tiempo. Como ejemplo, es casi imposible estar en un estado de ánimo “romántico” si estamos ansiosos, deprimidos o si tenemos miedo. Otro ejemplo nos muestra qué sucede cuando recuperamos el archivo de una persona que pensamos que es románticamente atractiva… imaginen esa persona en su mente… Ahora imaginen que alguien arroja una serpiente en su regazo. Notarán que la imagen romántica inmediatamente desaparece y el miedo a la serpiente se convierte en la emoción activa.

Muchas personas han usado esta regla del cerebro para lidiar con los archivos desagradables. A modo de ejemplo, muchas personas tienen archivos negativos sobre ciertos individuos. Supongamos que tenemos un archivo negativo acerca de “Juan Pérez”. La sola mención de su nombre, verlo en la calle o cualquier referencia hacia su persona, nos activa ese archivo desagradable que contiene emociones y sentimientos negativos – ira, odio, resentimiento, etc. Una manera de lidiar con este archivo negativo es la de colocar un nombre o una etiqueta graciosa en ese archivo. En otras palabras, en lugar de tener un archivo de “Juan Pérez”, ahora tendremos un archivo que se llame “Juanito cabeza de habichuela”. Notará que muchas personas divorciadas tienen sobrenombres humorísticos acerca de sus ex-cónyuges. Éste es el mismo principio. Si recuperamos un archivo negativo, pero éste tiene un rótulo cómico o humorístico, esto prolongará el surgimiento de la emoción negativa y nos permitirá guardar ese archivo sin problema.

El hecho de que el cerebro sólo permita una sola emoción o un solo sentimiento por vez, también nos permite tener mucho control sobre nuestros estados de ánimo, más del que creemos. Por ejemplo: Un vecino desagradable nos llama y nos molesta por alguna razón. Inmediatamente, nosotros recuperamos el archivo de ese vecino y luego se abren más archivos a medida que nos enojamos y terminamos cortando el teléfono con un estado de ánimo negativo, con ira y resentimiento, y una actitud de: “le partiré la cara”. Mientras el archivo de ese vecino permanezca activo a lo largo de nuestro día, nuestro estado de ánimo será el mismo – ira, resentimiento, etc. En empleos muy estresantes, por ejemplo, algunas personas les aseguran a otras que no se llevan su trabajo a casa, que dejan el trabajo, el maletín y los papeles en la oficina. Pero cabe destacar que, a veces, aunque no se lleven el “trabajo” con ellos claramente llevan consigo a casa su “estado de ánimo”. Estas personas no llevan a sus hogares el maletín de trabajo, llevan a sus hogares la irritabilidad, la tensión y sentimientos de mucho estrés.

No obstante, si elegimos cambiar nuestro estado de ánimo, podemos hacer cosas como oír nuestras canciones favoritas, repasar el anuario de la escuela preparatoria, ver fotografías de nuestras vacaciones y otras cosas que obliguen a su cerebro a recuperar archivos diferentes, con emociones diferentes, estados de ánimo diferentes – estados de ánimo mejores.

Tenga en cuenta que el cerebro hará cualquier cosa que le pidamos: nos permitirá seguir enfadados por el resto del día o nos permitirá cambiar nuestro humor o estado de ánimo – a él simplemente no le importa lo que hagamos.

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