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El Amor y el Síndrome de Estocolmo: El Misterio de Amar a un Abusador, Page 3

Traducción al español de “Stockholm Syndrome: The Psychological Mystery of Loving an Abuser”.

¿Hay Algo Más en Juego?

Para dar una respuesta breve, diría que ¡Sí! A lo largo de toda la historia, las personas se han encontrado a sí mismas apoyando y participando en situaciones de vida que oscilan entre abusivas y bizarras. En conversaciones con estos participantes voluntarios y activos de situaciones no saludables y bizarras, queda claro que han desarrollado sentimientos y actitudes que respaldan su participación. Un modo en que estos sentimientos e ideas se desarrollan se conoce como “disonancia cognitiva”. Como podrán observar, los psicólogos tenemos palabras y frases complejas para definir casi todo.

La “Disonancia Cognitiva” explica cómo y por qué las personas cambian sus ideas y opiniones propias para apoyar situaciones que no son saludables, positivas o normales. En teoría, las personas buscan limitar la información o las opiniones que le hacen sentirse incómodas. Cuando tenemos dos tipos de cogniciones (conocimientos, opiniones, sentimientos, puntos de vista de otras personas, etc.) que son opuestos, la situación se vuelve emocionalmente incómoda. Aunque se encuentren en una situación tonta o difícil – son pocas las personas que aceptan admitir ese hecho. En cambio, intentarán disminuir la disonancia – el hecho de que sus cogniciones o información no coinciden, acuerdan o tienen sentido cuando les combina. La “Disonancia Cognitiva” se puede disminuir adquiriendo nuevos conocimientos, nuevas cogniciones o información – incorporando nuevas ideas o sentimientos. Algunos ejemplos son los siguientes:

  • Los fumadores adictos saben que fumar causa cáncer de pulmón y representa múltiples riesgos para su salud. Para continuar fumando, el fumador cambia sus cogniciones (sus ideas o sentimientos) por otros como: 1) “Estoy fumando menos que hace diez años atrás”, 2) “Estoy fumando cigarrillos bajos en alquitrán”, 3) “Esas estadísticas las inventan los conspiradores de la industria del cáncer”, o 4) “¡De algo hay que morirse, de todos modos!” Estas nuevas cogniciones o actitudes les permiten seguir fumando y, entonces, comienzan a culpar a los restaurantes por ser injustos.
  • Si usted compra un vehículo deportivo de $40.000.- con una autonomía de 8 millas por galón. Usted justificará el gasto y las cuestiones relacionadas, diciendo: 1) “Es un vehículo excelente para viajar (cuando usted sólo viaja una vez por año)”, 2) “Puedo usarlo para transportar cosas (una mesa pequeña una vez cada 12 meses), y 3) “Puedes llevar a mucha gente en él (el 95% de las veces que lo utiliza, sólo viaja usted).”
  • Su esposo o novio se torna abusivo y agresivo. Usted no puede dejarlo por problemas económicos, por los niños u otros factores. Debido a la disonancia cognitiva, comienza a decirse a sí misma: “Él sólo me golpea con la mano abierta” y “Él sufrió mucho estrés o tensión en el trabajo”.

León Festinger fue el primero en acuñar el término “Disonancia Cognitiva”. Él observó un culto (en 1956) en el cuál los miembros voluntariamente dejaron sus propiedades, ingresos y trabajos para trabajar para ese culto. Este culto creía en mensajes del espacio exterior que predicaban el día en que el mundo se acabaría por una inundación. Como miembros del culto y firmes creyentes, los fieles creían que podían ser salvados por platillos voladores en el momento indicado. Conforme se reunieron y esperaron ser trasladados por los platillos voladores a la hora especificada, llegó y pasó el momento en que el mundo se acabaría. No ocurrió ninguna inundación ni apareció ningún platillo volador. En lugar de creer que fueron tontos, después de toda esa inversión emocional y personal, decidieron que sus creencias, realmente habían salvado al mundo de la inundación y se volvieron creyentes más fervientes después que la profecía fracasó. La moraleja es: cuanto uno más invierte (ingresos, empleo, propiedades, tiempo, esfuerzos, etc.) más fuerte es la necesidad de justificar nuestra posición. Si invirtiéramos $5.00 en un boleto de una rifa, justificaríamos la pérdida diciendo: “Ganaré la próxima vez”. Si invertimos todo lo que tenemos, necesitaremos una creencia casi irrazonable y una actitud inusual para respaldar y justificar dicha inversión.

Los estudios nos dicen que somos más leales y nos comprometemos más con algo que es difícil, incómodo y hasta humillante. Los rituales de iniciación de las fraternidades universitarias, los campamentos de entrenamiento de la Marina y la escuela de graduados, todos producen individuos leales y comprometidos con la causa. Casi todas las pruebas duras crean una experiencia vinculante. Cada pareja, sin importar cuán diferentes sean sus integrantes, se enamoran en las películas después de pasar por un ataque terrorista, ser perseguidos por un asesino, quedar varados en una isla o haber sido secuestrados por extraterrestres. Las inversiones y los calvarios o duras pruebas constituyen los ingredientes de un vínculo sólido – aun cuando ese vínculo no sea saludable. Nadie establece este tipo de vínculo o se enamora perdidamente por ser miembro del Automóvil Club o club de música de discos compactos. Pero si tratamos de sobrevivir en una isla desierta – ¡pueden apostar que sucederá!

Las relaciones abusivas producen una importante dosis de inversión no saludable de ambas partes. En muchos casos, tendemos a permanecer y apoyar la relación abusiva, debido a lo que hemos invertido en esa relación. Intenten decirle a un nuevo miembro de la Marina que como ha sobrevivido al campamento de entrenamiento, ahora debería enrolarse en la ¡Guardia Costera! Hay diferentes tipos de inversión que nos mantienen atados a una mala relación:

Inversión Emocional
Hemos invertido tantas emociones, llorado tanto y preocupado tanto, que pensamos que debemos permanecer en la relación hasta el final.
Inversión Social
¡Todos tenemos nuestro orgullo! Para evitar la vergüenza social y situaciones sociales incómodas, continuamos con la relación.
Inversiones Familiares
Si hay niños presentes en la relación, las decisiones respecto de la relación quedan tapadas por las necesidades de los niños.
Inversión Financiera
En muchos casos, la pareja controladora y abusiva ha creado una compleja situación financiera. Muchas víctimas permanecen en una mala relación, esperando que se presente una situación mejor que les permita dejar la relación y desvincularse de su pareja más fácilmente.
Inversión del Estilo de Vida
Muchas parejas controladoras o abusivas utilizan el dinero o un estilo de vida como inversión. Las víctimas que se encuentran en esta situación quizás no quieran perder su estilo de vida actual.
Inversión de Intimidad
Con frecuencia invertimos intimidad emocional y sexual. Algunas víctimas han experimentado una destrucción de su autoestima emocional y/o sexual en relaciones no saludables. La pareja abusiva puede amenazar con difundir rumores o contar detalles íntimos o secretos. A menudo encontramos este tipo de chantaje que utiliza la intimidad en este tipo de situaciones.

En muchos casos, no se trata simplemente de nuestros sentimientos hacia un individuo que nos mantiene atrapados en una relación no saludable – frecuentemente, se trata de todo lo que hemos invertido. Las relaciones son complejas y, por lo general, en público, solemos ver sólo la punta del iceberg. Por esta razón, una de las frases más comunes que oímos decir a las víctimas en defensa de su relación no saludable es: “¡Usted no comprende!”

¿Qué Pasa Cuando se Combinan Dos Condiciones No Saludables?

La combinación del “Síndrome de Estocolmo” y la “Disonancia Cognitiva” produces una víctima que cree firmemente que la relación no sólo es aceptable, sino también desesperadamente necesaria para su supervivencia. La víctima siente que sufrirá un colapso mental si la relación termina. En las relaciones largas, las víctimas habrán invertido todo y colocado “todos sus huevos en la misma canasta”. La relación decide ahora su nivel de autoestima, valor personal y salud emocional.

Por las razones descritas anteriormente, la víctima siente que sus familiares y amigos son una amenaza para la relación y, eventualmente, para su salud personal y existencia. Cuanto más protesten los familiares y amigos acerca de la naturaleza abusiva y controladora de la relación, más Disonancia Cognitiva desarrollará la víctima y se pondrá más a la defensiva. En esta instancia, los familiares y los amigos se vuelven víctimas de la persona abusiva y controladora.

Un factor importante a tener en cuenta es que tanto el Síndrome de Estocolmo como la Disonancia Cognitiva se desarrollan sobre una base involuntaria. La víctima no inventa esta actitud a propósito. Ambas condiciones se desarrollan como una estrategia para existir y sobrevivir a una relación y un ambiente amenazante y controlador. A pesar de lo que podamos pensar, nuestros seres queridos no están involucrados en una relación no saludable para irritarnos, avergonzarnos o llevarnos al alcoholismo. Lo que pudo haber comenzado como una relación normal se volvió una situación abusiva y controladora. La víctima está tratando de sobrevivir. Su personalidad ha desarrollado los sentimientos y pensamientos necesarios para sobrevivir a esa situación y reducir sus riesgos físicos y emocionales. Todos nosotros desarrollamos actitudes y sentimientos que nos ayudan a aceptar y sobrevivir a distintas situaciones. Desarrollamos estas actitudes y sentimientos en nuestro trabajo, nuestra comunidad y en otros aspectos de nuestras vidas. Como hemos visto a lo largo de la historia, cuanto más disfuncional es una situación, más disfuncional es nuestra adaptación y las ideas que desarrollamos para sobrevivir. La víctima está compenetrada en un intento por sobrevivir y hacer que la relación funcione. Una vez que deciden que la relación no funciona y que no la pueden reparar, necesitan apoyo mientras esperamos pacientemente su decisión de volver a un estilo de vida positivo y saludable.